Imagina

Imagina que no existe el cielo, es fácil si lo intentas sin el infierno debajo nuestro, arriba nuestro solo el cielo. Imagina a toda la gente viviendo el hoy... Imagina que no hay países, no es difícil de hacer; nadie por quién matar o morir ni tampoco religión imagina a toda la gente viviendo la vida en paz... Puedes decir que soy un soñador pero no soy el único espero que algún día te unas a nosotros y el mundo vivirá como uno. Imagina que no hay posesiones, quisiera saber si puedes sin necesidad de gula o hambre, una hermandad de hombres. Imagínate a toda la gente compartiendo el mundo. Puedes decir que soy un soñador pero no soy el único espero que algún día te unas a nosotros y el mundo vivirá como uno.

Jum jum jum

06/06/10

Pecado original.



Me llamo Eva y no recuerdo haber aceptado la invitación de ese ángel siniestro, ni siquiera recuerdo cómo era. Sólo recuerdo lo que sentía y pensaba. Y como si mi opinión no importara ya estaba yo con él, no sólo una vez. En imposibles de contar ocaciones y casi a diario me encontraba yo con él y recuerdo que el estaba conmigo cada noche. Él atiborraba todas las más escondidas fantasías que tenía poco tiempo antes que llegara a mi vida y yo, yo sólo accedía a cumplir sus tétricos sueños. Es espantoso lo que puede llegar a pensar una mente, y es doblemente aterrador lo que logran dos seres pensantes. Todas esas horripilantes acciones las realizabamos los dos, sólos en una enorme y colonial habitación, mi habitación de donde sólo recuerdo un monumental baúl donde se escondía mi infancia hecha papel, una gran cama con detalles hermosos bañados en oro, cobijas y sábanas hechas de tela fina, cojínes color crema y almohadas muy grandes color blanco, blanco, un color con el que mi conciencia no coincidiría nunca más . En mi casa, que no era tan grande y dónde la habitación más grande que ahí había era mi habitación, vivíamos 6 mujeres. Mis cuatro hermanas que dormían conmigo y hacían que la enorme habitación pareciera una ratonera, mi inmejorable madre y yo. Todas las noches después de ser eróticas y hermosamente terroríficas se convertían en un tormento. Siempre que él se sentía con una gran satisfacción que no le cabía en el cuerpo, tomaba sus alas blancas que en el día al verlo en las calles, parecían tan reales, se iba volando y yo, triste y a la vez feliz me quedaba viendo por los ventanales su figura que se alejaba de mí, me preguntaba a diario ¿y si esta vez fué para siempre? ¿me sentiría feliz por haberlo tenido entre mis brazos? ¿o triste por no saber si fuí la única? ¿feliz porque por fín me sentiría libre de culpas y pecados? ¿o triste por no seguir teniendo el delicioso placer de pecar? Cuando él se iba volando, yo abría muy bien mis grandes y oscuros ojos para poder ver hacia donde se dirigía por si alguna noche me faltaba, y yo tuviera la necesidad de estar con él, poder irlo a buscar pero nunca pude saber a donde se dirigía, hubo una ocación donde más cerca estuve de poder descubrirlo, él iba siempre ascendiendo y está vez fué la primera en que lo vi descender, al mismo tiempo volaba más lento como cuando un avión va a aterrizar, pensé que por fín sabría donde se escondía y en ese momento llegaban a mi visión como siempre esas manchas negras que cada noche me impedían lograr mi cometido, primero una mancha, después dos, después tres y así se iban juntando hasta cubrir toda mi visión y convertirse en una sola mancha negra. Tres horas después de haberme quedado dormida frente a la ventana, me despertaba por los ensordecedores ruidos que hacían  mis hermanas y mi madre golpeando la puerta para que yo despertara, ya que yo siempre dejaba la puerta de la habitación cerrada con un seguro para que nadie descubriera mi secreto, ese secreto que sólo conocíamos él y yo. Es tan hermoso coincidir en tan pocas cosas. Muy rápido me despertaba y me percataba de que no hubiera huella de pecado en la habitación y abría el enorme portón, mis hermanas molestas entraban y se abalanzaban contra la cama y yo sólo esperaba que no se percataran del olor que yo si tenía impregnado en mi pequeña nariz. Mi madre me miraba con sus ojos tristes y sólo decía cosas como "mi pobre hija Eva", "la más pequeña y la que más sufre". Esas cosas me hacían pensar que ella sabía un poco o un mucho de lo que estaba ocurriendo, pero me convencía de lo contrario el escuchar los murmullos de mis hermanas que susurraban cosas como "lleva días así" "¿qué le pasará?" "se nota enferma". Cuando me acostaba en el pequeño espacio que me dejaban libre los cuerpos de esas arpías, en seguida cerraba los ojos y ahí, en ese momento es cuando la culpa, el dolor, el sufrimiento y todo lo malo se apoderaba de mi cabeza, yo sentía que mi sucio cuerpo se descomponía un poco más que la noche anterior, y tenía pesadillas; la que más presente tengo es la de ver a una bestia enorme, fea, sucia, y burda sobre mi cuerpo desnudo y a pesar de lo horrible que es fisicamente, yo sé quién es... es Él, y si no es él, seguramente es su alma, su mente. Así de horrible ha de ser aquello que causa que él haga cosas horrorosas y sabía que eso me estaba pasando a mí. Seguramente me estaba convirtiendo en alguien igual a él. Otras veces sólo soñaba que hacíamos el amor ¿amor? sí, sólo era un sueño a fin de cuentas. Mi interior se estaba llenando de puro y vacío deseo, de placeres carnales, de lo que sólo me importaba en ese momento y es que no me importaba amar a alguien, ni siquiera a mi familia, tampoco Dios, a pesar de que mi familia siempre ha gustado de seguir el catolicismo yo siempre he pensado que lo que no se ve, escucha o se siente no existe... pero llendo al grano, lo unico que me importaba era sentirlo a él. Cuando despertaba, trataba de tranquilizarme y lo lograba con la excusa de que sólo había sido un sueño y que lo único real era lo bien que me sentía con eso. Al principio ese sentimiento me parecía completamente exquisito, pero conforme pasaban los días me era más dificil justificar mis obvios sueños y sufría cada vez más, lo peor es que yo no podía detener lo que estaba pasando porque para mí estar con él cada noche era una adicción. Él... como dije no logro recordar perfectamente cómo era, sólo recuerdo que en esos tiempos yo pensé que era completamente hermoso, tan hermoso que asustaba. Sí, yo le tenía miedo.. no sabía nada de él, sólo me podía conformar con el saber que era mío cada noche y yo era suya. Una noche de esas tantas, pero la más hermosa es cuando antes de irse volando me miró fijamente a los ojos, sus ojos como tales no los logro recordar, lo que si recuerdo perfectamente es su mirada que no es lo mismo que sus ojos. Su mirada me decía "adios" y su  boca sonreía con ternura al ver que las lágrimas corrían por mis mejillas y después me besó y era la primera vez que lo hacía, no sólo eso; era la primera vez que alguien me besaba, era la primera vez que sentí lo que era amor y no deseo y eso me encantó; abrió sus brazos a mí y me tuvo abrazada por horas, después también por primera vez hicimos el amor y nos quedamos dormidos, de nuevo tuve uno de esos sueños que me atormentaban: De nuevo desnuda y de mi boca, nariz y orejas escurrían chorros de sangre, a continuación y yo por consecuencia me desangraba y moría y él parado enfrente de mí sonreía satisfecho. Desperté alarmada y como lo soñé él estaba parado enfrente de mí, me iba a matar. De repente dijo algo, y también era la primera vez que lo hacía.-No te mataré Eva- me quedé atónita, él sabía mi nombre, sabía lo que yo soñaba y probablemente muchas cosas más, además de eso su voz era realmente algo hermoso, como un sueño y yo la mayor parte del tiempo siento que estoy soñando, volví a escuchar su voz -Gracias- dijo y así como terminó de hablar se puso sus alas y esta vez no voló, esta vez vi como cada pluma de las alas se multiplicaba hasta cubrirlo de plumas y formar una bola, una enorme bola de luz blanca y luego de eso nada. Desapareció y ni siquiera vi cómo se esfumó. Ya sabía que se iría, pero no sabía cómo y esto realmente me sorprendió. -¿Gracias?- me pregunté de qué y recordé que yo le había permitido realizar sus más extrañas fantasías y entonces entendí que yo sólo había sido alguien que permitió que un ángel supiera lo que un humano siente al hacer todas esas cosas que le deleitan en lo más profundo, unas noches fuí su amiga, otras noches su sucia amante, otras jugamos a ser novios y qué tonta fuí todo el tiempo al pensar que todo era algo sucio, sin amor, sin pureza pero por último lo ayudé a conocer el amor y él a mí. Qué feliz me sentí al saberme amada. Con los ojos hinchados por llorar, esa noche en la que no lo tendría nunca más, decidí matarme; matarme por amor hace unos años me hubiera sonado patético, pero esta vez estaba muy enamorada y sentí que sin Él, la vida no valdría la pena, además morir pronto era mi destino, eso decía mi sueño y yo... yo le creí. Por la tarde acompañé a mi madre a comprar algunas cosas a la tienda de Francisca, esa mujer me intriga. Siempre con esa mirada cansada y siempre preocupada como si supiera lo que va a pasar. Mi madre me miró y volteó a ver a Francisca como comparándome, recogió lo que acababa de pagar y salimos de la tienda. -¿Se fué Adán?- me preguntó. Primero no entendí, después supe a lo que se refería y sonreí al saber que mis sospechas eran ciertas, ella sabia todo y al no poder encontrar la verguenza que me faltaba, cínica le respondí -Se fue mi ángel, se fue Él, lo llamé siempre "Él" porque un ángel no puede llamarse Adán-.


0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada